El sistema de salud colombiano atraviesa una transformación silenciosa impulsada por un fenómeno que cada año gana más relevancia: el envejecimiento de la población y el aumento de personas que requieren cuidados permanentes o de larga duración. Este escenario le ha dado fuerza a un concepto que hoy ocupa un lugar central en las discusiones internacionales sobre la sostenibilidad de los sistemas sanitarios: la economía del cuidado.
Más que un conjunto de actividades dirigidas a atender a personas con algún grado de dependencia, esta economía busca reconocer, organizar y fortalecer todos los servicios que permiten mantener la calidad de vida de quienes necesitan apoyo continuo, entre ellos adultos mayores, personas con discapacidad, pacientes con enfermedades crónicas y personas en procesos de recuperación prolongada.
La Organización Mundial de la Salud ha explicado que el aumento en la expectativa de vida es uno de los mayores logros de la humanidad, aunque también plantea retos importantes para los sistemas de salud. En Colombia esta realidad ya se refleja en las cifras: según el DANE, la esperanza de vida pasó de 70 a 77,5 años en apenas dos décadas, y las proyecciones indican que la población mayor seguirá creciendo con fuerza en los próximos 25 años.
El papel de los cuidadores en el sistema de salud
Hablar de economía del cuidado también implica reconocer el papel que desempeñan los cuidadores, tanto familiares como profesionales. En muchos casos, son ellos quienes garantizan la adherencia al tratamiento, identificando a tiempo las señales de alarma y ayudando a reducir hospitalizaciones evitables. Sin embargo, su labor sigue siendo poco visible y, en ocasiones, insuficientemente respaldada por el sistema de salud.
Un informe de la Fundación Saldarriaga Concha señala que la mayor parte del cuidado en los hogares colombianos lo asumen, de forma no remunerada, los propios integrantes de la familia, y que esta labor recae principalmente en mujeres. Fortalecer la capacitación de los cuidadores, brindarles herramientas tecnológicas para comunicarse con los profesionales tratantes y generar modelos de atención coordinada se convierte, entonces, en una necesidad cada vez más evidente.
Desde la perspectiva institucional, la economía del cuidado representa una oportunidad para innovar en nuevos modelos de prestación de servicios, en los que la coordinación interdisciplinaria, la gestión del riesgo, el seguimiento remoto y la integración de tecnología permitan responder de manera eficiente a las necesidades de una población cada vez más longeva.
La Organización Panamericana de la Salud ha advertido que el número de personas mayores de 60 años que necesitarán cuidados de larga duración en las américas se triplicará hacia 2050, lo que hace aún más urgente avanzar en esta dirección.
Prepararse para esta nueva realidad significa entender que el cuidado será uno de los pilares del sistema sanitario en las próximas décadas. Las organizaciones que logren integrar estrategias de atención prolongada, educación a cuidadores, monitoreo continuo y trabajo colaborativo estarán mejor preparadas para responder a las necesidades de la población.
Desde Redplika, creemos que fortalecer el sistema de salud también pasa por acompañar a quienes cuidan y a quienes prestan estos servicios cada día.
Referencias
- Bancolombia. (2026). ¿Está el sistema de salud colombiano preparado para atender a una población más envejecida?
- Fundación Saldarriaga Concha. (2023). Retos y oportunidades de la economía del cuidado en Colombia.
- Organización Mundial de la Salud. (2015). Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud.
- Organización Panamericana de la Salud. (2019). El número de adultos mayores con necesidades de cuidado a largo plazo se triplicará para 2050 en las Américas.
